1. Revisa tu agenda
Identifica qué días tendrás menos tiempo y cuáles comidas necesitan realmente una solución rápida.
2. Elige bases
Puedes preparar uno o dos alimentos versátiles: arroz, frijoles, verduras lavadas, huevo cocido o una proteína lista.
3. Ten respaldos
Congelados, conservas, tortillas, yogur, fruta y otros alimentos prácticos pueden evitar que toda la semana dependa de cocinar desde cero.
4. No planifiques cada detalle
Deja espacio para cambios, comida fuera o días con menos energía.
5. Ajusta la semana siguiente
La organización útil se construye observando qué faltó y qué sobró.